ABC

Madrid, 1905 – 2019

En España el siglo XX periodístico empieza con un hito que marca la modernización de la prensa diaria: la creación de ABC. El día 1 de junio de 1905 veía la luz después de dos años de pruebas como semanario y quincenal. El ambicioso proyecto de Torcuato Luca de Tena (1861-1929) quería aplicar su filosofía de preponderancia de la imagen, que tan buenos resultados le había proporcionado con el semanario Blanco y Negro (1891), a la prensa diaria. Concebido como una publicación popular, destacaba por tres aspectos: el mencionado uso moderno de la imagen, que también incluye la apuesta por las novedades técnicas, por ejemplo introduciendo el huecograbado desde 1915; el tamaño reducido y el aspecto arrevistado, totalmente diferente al resto de diarios, que significó una auténtica revolución en el formato para la época y un rasgo de personalidad propia; y la filosofía de diario de empresa, es decir, no vinculado a ningún organismo político, aunque optó por una clara visión liberal y una postura monárquica.

Desde el principio pidió a través de sus páginas la colaboración de fotógrafos profesionales y amateurs, pagando 10 pesetas por foto. Con el transcurso del tiempo, combinó la figura del fotógrafo colaborador con una red de corresponsales en exclusiva. Los concursos, el tratamiento de la información haciendo grandes campañas sobre temas de actualidad, la profesionalización de sus trabajadores −impulsada con las remuneraciones más altas de toda España – y la calidad técnica, lo convirtieron muy pronto en un diario de gran circulación.

Los primeros años tuvo pérdidas económicas, pero la perseverancia y visión empresarial de su fundador −que con la creación de Prensa Española S.A. en 1909 lo asentó en una base sólida− consiguieron mantenerlo y reafirmarlo, llegando en 1920 a los 150.000 ejemplares, cifra solo compartida con El Debate, según la estadística de la época. A lo largo de los 20 y 30 fue el rotativo más importante y en 1929 inició edición en Sevilla.

Durante la Guerra Civil ABC significó un caso excepcional en la historia del periodismo occidental porque, conservando nombre y formato, publicó dos ediciones de contenidos antagónicos: la de tendencia republicana confeccionada en Madrid y la fiel al bando sublevado producida desde Sevilla. 

 [Fuente: elaboración propia,  Sánchez Aranda, J.J. y Carlos Barrera (1992): Historia del Periodismo Español. Pamplona: Ediciones de la Universidad de Navarra y Tusell, Javier (dir.) (1978): Doble diario de la Guerra Civil. Madrid: Prensa Española]

 

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