Josep Gaspar

Manresa, 1892 – Barcelona, 1970

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Una de las figuras más versátiles y calidoscópicas que ejercieron en Barcelona durante las primeras décadas del siglo XX. Amante del viaje, el aprendizaje constante y la experimentación, Gaspar fue un referente en su tiempo. Destacó en el mundo del cine, ámbito en el que se convirtió en uno de los pioneros más reconocidos. De hecho, su propia vida parece sacada de una película. Después de la guerra intentó hacer las Américas sin éxito y los últimos años de su vida los pasó en Barcelona, solo y olvidado, en las más absoluta de las miserias. 

A los 10 años, impresionado por su primer contacto con el cinematógrafo, tuvo claro qué quería ser de mayor. Y lo fue: pionero del cine catalán, en activo desde el principio del siglo XX hasta la mitad de los años 40. A la vez, y menos conocida, tuvo una prolífica carrera como reportero gráfico.  

Su trayectoria fotoperiodística empezó en la primera década del siglo pasado cuando Brangulí le contrataba ocasionalmente, igual que hacía con otros, hasta que a partir de 1920 compaginó cine y fotografía.

Entre 1920 y 1933 fue el fotógrafo oficial del aeródromo Canudas, propiedad de su buen amigo Josep Canudas, impulsor de la aviación civil en Catalunya. Como ya había hecho anteriormente desde el cine, se convirtió en uno de los pioneros de la fotografía aérea. Paralelamente, se especializó en fotoperiodismo deportivo, y al fundarse en 1921 La Jornada Deportiva colaboró asiduamente.

En los partidos de fútbol, las pruebas ciclistas, la natación o el boxeo, su experiencia cinematográfica confluía con la capacidad de encontrar siempre la posición adecuada y la agilidad para moverse rápidamente con los equipos de un sitio a otro. Foto a foto, Gaspar se convirtió en el reportero estrella del semanario. Al año siguiente, sus instantáneas se vendían por separado como coleccionables, que la revista anunciaba a toda página. En 1924 y hasta la desaparición de La Jornada Deportiva, hizo tándem con Ramon Claret, uno de los fotógrafos deportivos más relevantes de la historia del periodismo catalán. 

Empezó la segunda mitad de la década casándose con Josefina Montiglio, con quien tuvo un hijo de nombre José, y ampliando su tarea de fotoperiodista. Entre las publicaciones barcelonesas destacan los trabajos en el deportivo Stadium y la casi exclusividad, compartida con el permiso de Gabriel Casas, del magazine Imatges. También fue corresponsal del grupo madrileño Prensa Gráfica S.A., publicando hasta 1932 en La Esfera, Mundo Gráfico o Crónica, además de colaborar en el diario El Heraldo de Madrid.

Al llegar la Exposición de 1929, se asoció con Josep Maria Sagarra y Pablo Luís Torrents. De los tres, Gaspar era de lejos quien tenía más bagaje y es más que probable que su presencia fuera el motivo por el que se los llamó Los Tres Reyes Magos. El mismo año, la Editorial Juventud le encargó un reportaje de fotos aéreas de Barcelona, publicado posteriormente como libro.

Abandonó Gaspar-Sagarra-Torrents y el fotoperiodismo en 1932  para dedicarse intensamente al cine hasta 1947, cuando intentó volver a la fotografía deportiva colaborando esporádicamente en algunos medios. Pero eran malos tiempos y la muerte de su esposa, junto con la precariedad económica, lo llevaron al exilio en 1949. Viajó a Montevideo contratado por su antiguo socio Torrents, con quien creó una productora cinematográfica sin éxito. En 1955 se trasladó a Buenos Aires donde montó un estudio fotográfico. Cuando empezaba a salir adelante, un automóvil lo atropelló y decidió volver a Barcelona.

Sin conseguir trabajo, esperó el final, sustentado solo por la ayuda de unos pocos amigos. Murió a los 77 años en el Hospital Clínic y fue enterrado en Montjuic, en ausencia de familiares, posiblemente en una fosa común. 

Recursos: 

Porter Moix, Miquel (1992): Història del cinema a Catalunya (1895-1990). Barcelona. Generalitat de Catalunya. Departament de cultura. (p.284-285) /sobre la carrera cinematográfica

Agradecimientos: 

Albert Roca Serra, Mª Antonia Malajovich, Carmen Bernand.