El Día Gráfico

Barcelona, 1913 – 1939

 

A partir del 11 de julio de 1913 el diario vespertino La Tribuna, propiedad del empresario Joan Pich i Pon, anunciaba periódicamente a toda página un “acontecimiento periodístico”: el lanzamiento de un nuevo diario matinal a partir de otoño, que finalmente se llamó El Día Gráfico, “una verdadera ilustración diaria (...) con la absoluta perfección alcanzada por el novísimo sistema “Rotogravure”, −el primero en usarlo en España.

Los dos periódicos estrenaban redacción conjunta. El Día Gráfico se convirtió en la experiencia más solida en la concepción de un diario gráfico, superando al pionero, que Pich i Pon acabó vendiendo en 1919. Nacido con vocación popular, la importante presencia de la fotografía, dedicándole cuatro páginas (la portada, la última y las dos centrales) con una media de 12 a 17 al día ya en los inicios, le reportó enseguida el favor del público.

Consolidado rápidamente debido a la Gran Guerra −hecho que en 1918 le proporciona llegar a los 26.000 ejemplares situándolo como el cuarto diario de la ciudad− y a los concursos para los lectores, fue el buque insignia de la empresa periodística de Pich i Pon, Publicaciones Gráficas S.A., que se expandió en 1924 con el vespertino La Noche.

Desde el principio, siguiendo el criterio establecido por La Tribuna, optó por el fotógrafo de plantilla, señalando esta figura en la firma del fotoperiodista con la coletilla “de El Día Gráfico”. De esta manera se destaca el titular de fotografía del diario por encima del resto de colaboradores, sobre todo por la cantidad de imágenes publicadas. En 1925 se apostó por una reconversión tecnológica con nuevos talleres y la adquisición de la maquinaria más moderna de la época en el ámbito de la impresión y la reproducción de la imagen.

Políticamente empezó vinculado a posturas conservadoras, por ejemplo durante la I Guerra Mundial se mostró germanófilo, pero a partir de 1920 se sitúa progresivamente en un republicanismo prudente y suave. Durante la Guerra Civil su propietario se exilió a París, y el diario fue incautado y gestionado por un comité de trabajadores, que lo convirtió en el órgano del Partit Republicà d’Esquerra, que representaba en Cataluña la Izquierda Republicana de Manuel Azaña.

Localización: Arxiu Històric Ciutat de Barcelona.

[Fuente: elaboración propia; Huertas, Josep M. (dir) (1995): 200 anys de premsa diària a Catalunya (1792-1992). Barcelona: Fundació Caixa de Catalunya y Gómez Mompart, Josep Lluís (1992): La gènesi de la premsa de masses a Catalunya (1902-1923). Barcelona: Editorial Pòrtic.]